LONDRES.- Para unos pocos elegidos, la noche comienza con una copa de champagne. Luego, por el camino más corto, son trasladados a los mejores lugares del Estadio Olímpico. Y tras asistir a las pruebas, les espera un menú de cinco platos. Costos: En torno a las 4.500 libras (unos 7.000 dólares) por persona. Ya se trate de una celebridad del mundo del espectáculo o de un as de las finanzas, quien tenga el dinero necesario puede permitirse esta variante de lujo de los Juegos Olímpicos.

Y es que en Londres hay algo que, según los organizadores, no existió de esta manera en ningunos Juegos Olímpicos anteriores: un trato especial que no es ofrecido por los patrocinadores y que, por eso, teóricamente, puede ser comprado por cualquiera.

En Londres hay suficiente clientela VIP para este servicio. Tanto oligarcas rusos o jeques petroleros, por ejemplo, como también estrellas de Hollywood. "Es un proyecto piloto", explica Tony Barnard, jefe de marketing de la empresa Prestige, la responsable de este servicio de lujo en los Juegos. Hasta ahora, sólo los patrocinadores tenían derecho a invitar a personas y tratarlas de manera especial con el fin de hacer publicidad. Pero la idea era que esto fuera diferente en Londres.

Agujero financiero

Debido a un agujero financiero, el comité organizador (Locog) acudió al COI con esta propuesta, dice Barnard. Y el Comité Olímpico Internacional autorizó que por primera vez se ofrecieran agasajos que no están incluidos en los contratos de los patrocinadores. En la licitación oficial de este servicio, se impuso Prestige, experta, entre otras cosas, en la atención de lujo en las competencias de rugby.

Sólo por los derechos se pagaron más que 40 millones de libras. Luego se construyó un pabellón con seis restaurantes justo al lado del Estadio Olímpico. En otras seis sedes de competición, por ejemplo en Greenwich y en el centro de Londres, se levantaron instalaciones más pequeñas.

Más de 4.000 empleados se ocupan de la comida gourmet, los vinos de primera calidad, la música y el confort. Las entradas para los Juegos y este servicio especial se compran en un paquete. Según el Locog, los precios son de hasta 7.500 libras (cerca de 11.000 dólares) en el caso de incluir la ceremonia de inauguración.

Poco antes del comienzo de los Juegos, todos los paquetes estaban casi vendidos, sobre todo a empresas. "En tiempos de dificultades económicas las empresas se concentran en sus clientes más importantes con tal de no perderlos. Nadie quiere que su cliente sea invitado por otro a los Juegos Olímpicos", explicó Barnard.

Los patrocinadores reaccionaron primero con desconfianza a este nuevo servicio. Temían, por ejemplo, que empresas rivales pudieran alquilar todo el pabellón y así sacar el mismo provecho que ellos de los Juegos.

Por eso, pusieron condiciones: no se pueden vender más de veinte tickets especiales a un mismo anfitrión. Y así a los patrocinadores les queda suficiente espacio para aprovechar el evento.

Lo bueno

México se clasificó por primera vez en su historia a la final del fútbol de varones, asegurándose también una inédita medalla, tras dar vuelta un partido complicado con Japón y vencerlo por 3 a 1. El mejor resultado de los aztecas había sido un 4º lugar en 1968. El sábado, en el mítico Wembley, los mexicanos se las verán con  Brasil, de Neymar, que venció a Corea del Sur, 3-0.

Lo malo

El chino Liu Xiang, oro en Atenas 2004, quien se había perdido Beijing 2008 por un golpe, quedó eliminado ayer de la competencia de los 110 metros con vallas al caer en el primer obstáculo y sufrir la misma lesión en el tendón de Aquiles. Ya eliminado, completó el trayecto saltando en una pierna. Una lástima.

Lo asombroso

El argelino Taoufik Makhloufi, que ayer ganó los 1.500 metros, había sido excluido de esta prueba por la Federación Internacional de Atletismo por no esforzarse en la de 800 metros. Sin embargo, hubo indulto y festejo.